Cámara en mano y en desgarradora primera persona, Ben Rogers
nos cuenta el infierno de su última época de adicción a la heroína en este
estremecedor documental.
Pero a pesar
de su comienzo privilegiado en la vida de Ben
se encontró en el camino a la ruina, cuando comenzó a inyectarse heroína
hasta cuatro veces al
día. Durante sus últimos meses, Ben llevó un diario de vídeo de su abuso
de las
drogas y los intentos desesperados para desprenderse de la heroína.
Devastado
por la droga, el cuerpo de Ben comenzó a romperse: desarrolló TVP y sus
venas quedaron destrozadas, por lo que acabó inyectandose en la ingle. A
pesar de los mejores
esfuerzos de su familia, Ben no pudo parar.
En el verano de 2006, Ben ingresó por voluntad propia en el
hospital en un desesperado intento por ganar la batalla a trece años de
adicción a la heroína. Pero al día siguiente, su corazón no aguantó más.
Lo que diferencia este documental del resto de los que todos
hemos visto sobre el mundo de las drogas no es sólo la proximidad del personaje
al público, sino el hecho de que Ben no es fruto de un barrio marginal, ni ha
caído en la heroína por culpa de una familia desestructurada. Ben podría ser
cualquier hijo de vecino, nuestro hermano o nuestro amigo, un tipo cualquiera
que, simplemente, escogió el camino equivocado.
Les dejamos el siguiente enlace para que aquellos que quieran puedan ver este documental subtitulado en español: http://www.veoh.com/watch/v20418344DwtJZZ5J

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