Entre los factores personales y ambientales que favorecen el uso de la droga es, sin duda, el principal, la falta absoluta o relativa de la vida familiar. La familia es un elemento clave en la formación del carácter de una persona y de sus actitudes hacia la sociedad. Detengámonos en algunos factores de mayor importancia.
El tóxico-dependiente viene frecuentemente de una familia que no sabe reaccionar ante stress, suelen ser inestables, incompletas o divididas. A día de hoy las crisis matrimoniales y familiares son muy comunes y la mayoría acaban con una negativa solución: separación y/o divorcio, escasez de convivencias, incapacidad de ofrecer una educación integral para hacer frente a problemas, falta de diálogo...
Estos factores pueden ser decisivos en la decisión de tomar o no droga: el silencio, el miedo de comunicar, la competitividad, el consumismo, el stress como resultado de excesivo esfuerzo por contentar a los mayores, el egoísmo, etc.
Junto a la familia de origen, ha de ser tenida en cuenta también la familia que crean los tóxico-dependientes. Se trata no raramente de parejas en las que ambos son drogadictos. Muchos, aún siendo todavía jóvenes, están separados o divorciados. En este contexto adquieren importancia los problemas de los hijos, sobre todo bajo el aspecto educativo.
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